miércoles, 18 de octubre de 2017

"Un día en mi rutina audiovisual"


Reflexión crítica sobre mi consumo audiovisual


Tras haber cumplimentado los registros de consumo en la ficha de tarea, he llegado a la conclusión de que mi consumo audiovisual es bastante moderado, a pesar de la vorágine audiovisual en la que vivimos inmersos.

Actualmente, la contaminación audiovisual nos inunda, sin lugar a duda, condiciona nuestras necesidades, preferencias y estilo de vida. Estas circunstancias han generado una brecha importante entre los usuarios que hemos crecido al margen de la influencia mediática y posteriormente nos hemos adaptado a ella, con respecto a los usuarios que han crecido envueltos en ella, los llamados "millennials". Con la palabra "brecha" no me refiero a la "brecha digital" porque es evidente que son muchas de las personas que logran dominar los sistemas y medios audiovisuales al mismo nivel que los que han crecido con ellas. Me refiero a una brecha que incide en el factor humano. Es por ello, que considero que la influencia audiovisual que nos invade a todos, a restado una parte importante al carácter humano del individuo, sumando en pro del aislamiento personal.

Parto de la opinión que, el avance tecnológico, posiblemente, sea la mejor de las revoluciones a la que ha asistido el hombre pero, como contrapunto, a las personas que mantienen un consumo audiovisual elevado les ha restado, en cierto modo, gran parte de su existencia humana, por estar sus relaciones más próximas a las máquinas que a los seres humanos, al menos, su tiempo de atención.



Estas circunstancias, llevadas al extremo de la ficción podemos encontrarla en la película "her". Trata de una relación sentimental entre un hombre y su memoria de ordenador. Aunque el tema parezca bastante"friki" la película es muy emotiva y plantea una situación que, perfectamente imaginas que podría llegar a pasar en el futuro. Os la recomiendo. Aquí os muestro su cartel por si tenéis interés en ella.




Esta supuesta deshumanización se detecta cuando registramos el elevado número de horas de atención audiovisual consumidas por gran parte de la sociedad, sobre todo jóvenes y creo que en menor proporción por adultos, pero bastante elevado también en algunos casos. En estos casos, la atención personalizada a los hechos que acontecen a nuestro alrededor disminuye.

Aquellos que nuestro consumo es más moderado, tasamos de forma cuantiosa, el tiempo que le dedican otros, pero en realidad, habría que plantearse la pregunta: ¿cuanto tiempo sería el adecuado? al hacerme este planteamiento creo realmente que, mi respuesta es bastante subjetiva ya que los consumidores en potencia poseen otra percepción muy distinta del asunto, debido a que en estos casos el consumo audiovisual forma parte de sus modos de vidas, no es un factor que se deba tasar ya que ha entrado a formar parte de una necesidad vital que forma parte de un modo de vida.

Tras haber registrado mis datos, me ha sorprendido bastante el hecho de que a pesar de contar con un perfil moderado o de bajo consumo audiovisual, no deja de ser bastante y dependiente de los distintos medios audiovisuales porque a pesar de ser una persona que pasa bastante tiempo en casa, aún así, mi forma de vida está supeditada a muchos de ellos.


Mi padre, por ejemplo, intenta, pero no consiguen terminar de adaptarse a las nuevas tecnologías. Se ha abierto una cuenta de correo electrónico, navega puntualmente en la red y utiliza Whatsapp, pero se le olvida una vez que lo ha utilizado por no tener un uso habitual. (Los tutoriales de hijos son constantes). Mi madre, no se atreve a intentarlo. 
Sin embargo, pasan mucho tiempo frente a la televisión, al fin y al cabo es otro medio con pantalla. Además,  debido a la falta de facultades que van presentando por la edad, se sumergen en el programa que estén viendo, tanto como lo puede hacer un joven con su móvil. 

En el caso de las relaciones familiares con jóvenes la tasación del consumo de éstos supone un factor de conflicto, debido al hecho de intentar moderar, por parte de los adultos, el consumo de éstos. El origen del conflicto se debe a que la diferencia generacional viene dada porque los factores externos que han influido en los hábitos de conducta son muy distintos. Yo, como madre, he tratado desde el principio del contacto de mi hija con los medios audiovisuales, hacerle ver que estos medios existen para sacar buen provecho de ellos, tanto es así que fui yo quien me empeñé en que afianzara sus conocimientos de matemáticas a través de tutoriales en You tube y ,hoy por hoy, este método, se ha convertido en una herramienta indispensable para sus estudios. Creo que el equilibrio está en el uso "sano" de las herramientas sabiendo elegir sus contenidos y moderar el tiempo de ocio dedicado a los medios audiovisuales.

Tengo la impresión de que los contenidos más elaborados como documentales, cine, informativos, etc. son elegidos mayormente por adultos, mientras los jóvenes prefieren consumir aquellos que resultan más simples, que presentan poca lectura como Instagram, Sanapchat, o ver circular multitud de MEMES que desaparecen al instante. Aplicaciones cuya seña de identidad es la mensajería instantánea y efímera. Entiendo que ellos se manejan, más cómodamente, en los sistemas con mayor dinamismo e inmediatez para usar y tirar, diría que se trata de un consumo más frenético, lo cual, no ayuda en absoluto a dotar de paciencia a los jóvenes.

Algo interesante que ofrece este intercambio rápido y efímero es que invita al usuario a querer formar parte de él como usuario creador, no solo como consumidor. Pero al tratarse de una reacción rápida la que se espera, ya sean imágenes o vídeos, el contenido es bastante escaso y débil. Lo deseable sería una respuesta más creativa, elaborada y postergada.

En mi caso, los contenidos elegidos son bastante elaborados, como pueden ser informativos, documentales de distinta índole, cine o radio. Cuando estoy haciendo uso de un medio audiovisual suelo prestar mi atención casi por completo y no me siento nada cómoda utilizando varios a la vez o haciendo multitarea. Por otro lado, me resulta bastante incómodo todos aquellos contenidos audiovisuales que muestran las emociones e intimidades de los demás, me resulta bastante violento emocionalmente, ya considero que pertenece a la vida privada del individuo. En los casos en los que me invade la emoción producto del contenido de un medio audiovisual, suele ocurrir con películas de cine y con la música. A diferencia, los gustos de los jóvenes creo que inciden de forma llamativa en las emociones superficiales, intentan reproducir modelos de lo más parecido a los anuncios publicitarios y cercanos a los valores del mundo capitalista de consumo donde el exhibicionismo impera.



Por último, concluyo en que los medios audiovisuales están llenos de ventajas que se pueden ver convertidas en riesgos si su uso no está regido por el sentido común y la moderación.